La teniente Uhura

Hoy traigo un extracto del libro que me estoy leyendo para un post que publicaré en breve. El libro se titula “Talentos ocultos” de Margot Lee Shetterly, y narra la historia de las primeras matemáticas que trabajaron en la NACA (lo que hoy conocemos por NASA).

Star Trek aterrizó en los hogares estadounidenses el 8 de septiembre de 1966, un programa de la NBC en horario de máxima audiencia. Mientras las NASA y los astronautas del Proyecto Géminis trabajaban en doce misiones a lo largo de la década de los sesenta, en la década ficticia de 2260, la nave Enterprise partía de la Tierra en una misión para mantener la paz y explorar el espacio en profundidad, tripulada por un grupo mixto, multirracial e internacional. La tripulación, guiada por el imperturbable capitán James T. Kirk, incluía nativos de una tierra unificada futura, cuya historia de pobreza y guerra era ya cosa del pasado. Los antaño enemigos trabajaban ahora codo con codo como compañeros y conciudadanos. Chekov, el alférez ruso; Sulu, el timonel japonés americano; y el primer oficial, medio humano, medio vulcaniano, el señor Spock, añadían un toque de diversidad interestelar. Y allí, en el puente de mandos, una mujer con un diminuto vestido rojo abrió la mente de los telespectadores a lo que sería un futuro verdaderamente democrático. La teniente Uhura, una mujer negra y orgullosa ciudadana de los Estados Unidos de América, era la encargada de comunicaciones de la nave Enterprise.

    La teniente Uhura, interpretada por la actriz Nichelle Nichols, realizaba sus tareas con aplomo, gestionando la comunicación de la nave con otras naves y planetas. Cuando terminó la primera temporada en 1967, Nichols presentó su dimisión al creador de la serie, Gene Roddenberry, para poder dedicar más tiempo a su carrera en Broadway. El productor, que quería mantener a Nichols en el reparto, rechazó su dimisión y le pidió que se tomara el fin de semana para meditarlo.

    Aquel fin de semana, Nichols asistió a una gala benéfica de la NAACP por los derechos civiles en Los Ángeles. Uno de los coordinadores del evento le hizo saber que «su mayor fan», que también había asistido, deseaba conocerla. Nichols esperaba encontrar a un adolescente nervioso y socialmente inadaptado, pero en su lugar se encontró cara a cara con el doctor Martin Luther King: ¡King era un trekkie ! Era la única serie que él y su esposa, Coretta, permitían ver a sus hijos, y él nunca se perdía un episodio. Nichols le dio las gracias por sus cumplidos antes de mencionar casi de pasadas que había decidido abandonar la serie. Según dijo aquello, el reverendo la frenó en seco.

    «No puede abandonar la serie —le dijo King a Nichols—. Estamos ahí porque usted está ahí». Continuó diciéndole que la gente negra aparecía en el futuro y le enfatizó a la actriz lo importante y novedoso que resultaba ese hecho. Es más, le dijo que había estudiado la estructura jerárquica de la tripulación y creía que era un reflejo de la de las Fuerzas Aéreas estadounidenses, lo que convertía a Uhura —¡una mujer negra!— en la cuarta al mando de la nave.«No se trata de un papel negro, no se trata de un papel de mujer», le dijo. «Es un papel único que representa aquello por lo que luchamos: la igualdad». Nichols pasó el resto del fin de semana triste y enfadada: ¿qué derecho tenía el doctor King a alterar sus planes de futuro? Al final recapacitó y se convenció. Regresó al despacho de Gene Roddenberry el lunes por la mañana y le pidió que rompiera su carta de dimisión.

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